Nos citaremos en la frontera. Iremos sin pasaportes, libres de impuestos y aranceles. La línea imaginaria que nos separa se diluirá ante el primer contacto, sin necesidad de largas negociaciones bilaterales, sin tratados internacionales, sin jueces, sin naciones amigas, sin testigos, sin compensaciones ni contracompensaciones. No precisaremos de traductores. Me hablarás en una lengua que desconozco y, sin embargo, entenderé cada detalle de tu discurso. Me convencerás y te convenceré. Tras nuestro acuerdo, caerán, descoloridas, las banderas que nos arropan sobre esa firme tierra de nadie recién estrenada.
servido por mebajoenlaproxima
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