Voy un poco tarde para el tema semanal de La Coctelera, pero allá va:

Si por un día pudiera ser culaquier otra persona en el mundo, ¿quién sería?

El primer problema que me plantea esta pregunta es el de la elección, pues nunca he tenido un referente único que me convenciera en todas sus vertientes, así que, con el paso de los años, me he ido limitando a observar actitudes y a apreciarlas por sí mismas, independientemente de sus dueños. Por ello, mi persona ideal no existe, es un collage plural que he ido configurando poco a poco entre la multitud de seres que habitan este planeta:

-Juan Luis, por su mente preclara, su sentido práctico de la vida y su capacidad de simplicación. Para este niño de año y medio, hoy por hoy, todo es una pelota. Apenas intuye una forma circular, concluye sabiamente quese trata de una pelota, así que para qué vamos a complicarnos con astros, frutas, botones, cuentas de collares, legumbres,...

-Celestino, el quiosquero más popular del barrio, por su olfato para los negocios y por su espíritu empresarial; por haber construido un imperio en cuatro m2; por estar siempre atento a las últimas modas en golosinas; por sospechar que, comerciando con medias de espuma, briks de leche, aspirinas sueltas y tabaco de contrabando, ganaría un público mucho más amplio; por hacer que nos gastemos siempre más dinero del que teníamos pensado;y porque, aun siendo responsable de las caries de más de la mitad de los que viven en el barrio y, por ende, la adoración de los dentistas, nunca falta entre los invitados de bautizos, bodas y comuniones.

-Mi madre, por su constancia y tenacidad, porque ha seguido bajando la basura en zapatillas de andar por casa, año tras año, a pesar de las advertencias sobre estética de la familia y de las miradas inquidoras de las vecinas tras los visillos del salón. Bravo, mamá, con un par de ovarios, tarde o temprano lo convertirás en una moda.

-Wero, el perro de Esperanza y José Carlos, por su habilidad para cazar las oportunidades al vuelo, porque cuando viene alguien a verle, antes de saltar a saludarle, decide coger un juguete por si tuviera la suerte de que esa persona quisiera jugar con él. Eso es aprovechar las oportunidades que te da la vida y lo demás son tonterías.